y 47 pensando... ¿En qué? En todo un poco: desde el porqué de la inmortalidad del cangrejo hasta el último de los recuerdos dignos de recordar.Así, veo como mi vida se sucede. En 47 horas podría, por ejemplo, dedicar tiempo para lo que ya tengo, perfeccionándolo; pero curiosa es la mente humana, pues solo pensamos en lo que no tenemos, al igual que al prohibirte pensar en elefantes: es lo primero en lo que piensas.
En 47 horas te preguntas como te sentirías al pasar hambre (hambre de verdad), al morir, al matar, estando en el pellejo del que sufre una desgracia de verdad... En esta sociedad individualista, en donde todo se vende por separado, es difícil pensar en lo ajeno, en el prójimo (no compasión, si no conocerlo de una manera más profunda), es difícil escoger las palabras, es difícil aventurarse a decir lo que uno siente y le corroe por dentro, convirtiéndose así desde niño en uno más: uno más entre todos los demás.

